Platicando con un adolescente de 16 años, éste me dijo enojado: “¡Como me gustaría que la vida no fuera tan complicada, me gustaría tener más dinero y poder hacer lo que se me de la gana!” A lo que contesté: “Ya existió un joven que lo tuvo todo y no necesariamente por eso fue feliz, he aquí su historia:”
Hace mucho tiempo, allá
por la India, existió un príncipe que tenía todo lo
que se pueda imaginar: joyas, sirvientes, mujeres, deliciosos banquetes,
etc. Y tenía acceso a todas las comodidades del reino con tan solo
cumplir una condición establecida por su padre. El príncipe
no podía salir del palacio nunca. Lo anterior debido a que el rey
no quería que su hijo conociera a la gente enferma, ignorante, fea
y anciana que vivía afuera.
El rey se había encargado
de tener en el palacio las más bellas sirvientas y que no existiera
en el palacio ninguna persona vieja, fea o enferma.
El príncipe un día, se percató de que afuera existían personas diferentes a él y fue cuando le preguntó a su padre: “¿qué pasaría si saliera del palacio?” a lo que su padre le contestó: “¡Mas vale que no lo hagas, ya que no llegarías a ser rey y te desconocería como hijo!”
Al entrar en la adolescencia, el príncipe no se sentía satisfecho con su vida. Fue entonces cuando decidió abandonar todo lo que tenía y salir del palacio. Ambos lloraron al despedirse y aun cuando el rey trato de convencerlo para que se quedara, el ahora ex-príncipe sabía que la felicidad no se encontraba solamente en lo material.
La vida afuera del palacio
no le fue tan placentera como esperaba, mas sin embargo estaba emocionado
de poder conocer una vida totalmente distinta a la que estaba acostumbrado.
Se hizo amigo de los enfermos y ancianos, de los pobres e ignorantes.
En su búsqueda de
la felicidad se dio cuenta de su necesidad de meditar. Fue así que
se convirtió a través de los años en lo que ahora
conocemos como Buda. “¡Sí!”, Buda.
Pero aquí no termina
la historia. Hubo un momento de su vida en la que se convirtió en
todo lo contrario a lo que solía ser en el palacio. Buda al tratar
de encontrar su Paz Interior, descuidó su cuerpo al no comer ni
dormir lo suficiente. El pensaba que el desapego de las cosas materiales
le iban a dar ese estado de tranquilidad mental que tanto deseaba. Todo
iba bien hasta que hubo un momento en que la desnutrición le llevó
a padecer enfermedades.
Uno de esos días,
vio pasar una balsa en el río. En ella iba un hombre que estaba
afinando lo que ahora sería una guitarra. Buda lo contempló
desde un árbol cuando de repente se dio cuenta de algo que cambió
su vida para siempre: Buba descubrió que cuando una cuerda estaba
demasiado floja, el sonido que emitía la guitarra era malo. De
igual manera cuando las cuerdas estaban demasiado apretadas. Fue en ese
momento cuando a Buda le cayó el veinte y reconoció el error
que había cometido al haberse enfocado tanto a meditar y haber descuidado
su cuerpo de esa manera. Desde entonces Buda trató de encontrar
siempre el equilibrio en todas las áreas de su vida y al igual que
la guitarra, tener una armonía perfecta al ajustar todas las cuerdas
de su cuerpo y mente.
Después de haberle contado esta historia al adolescente, este se dio cuenta de que para encontrar la felicidad, necesitamos conocer lo contrario a la “perfección”, para así valorar realmente el momento en el que lleguemos a ser o tener lo que tanto anhelámos. Teniendo siempre en cuenta el equilibrio: Mente, Cuerpo y Espíritu.
Buda no era un Dios ni profeta
de Dios, no declaró ser un Ser divino. Se entiende al Buda como
un ser humano que, a través de esfuerzos tremendos, se transformó
a sí mismo y trascendió su humanidad creándose en
el, un nuevo orden de Ser. La meta del Budismo es llegar a un estado de
total y completa realización del potencial espiritual del ser humano.
Este se puede entender como:
1- Un estado de ver las
cosas como realmente son (Sabiduría).
2- Un estado de sensibilidad
infinita con todo lo que existe (Compasión y Amor)
3- Un
estado de energía incansable e inagotable (Creatividad).
Para concluir, comparto con
ustedes las propias palabras de Buda:
“Ésta, oh monjes,
es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación
del Sufrimiento”:
Recto Entendimiento
Recto Pensamiento
Recto Lenguaje
Recta Acción
Recta Vida
Recto Esfuerzo
Recta Atención Completa
Recta Concentración.
Autor
Lic. Ernesto Guerra