Ventana Previa

Google
 
Web www.sitiosweb.com.mx

¿Cómo Superar la Depresión?

Hace unos días recibí un correo electrónico que ejemplifica uno de tantos casos de depresión:

Hola mi nombre es Jorge (nombre ficticio), bueno yo tengo un problema, vivo solo aquí en Estados Unidos y aunque tengo amigos, siempre ando solo. Nunca me gusta contar mis problemas por miedo a que se rían de mi o a que anden diciéndolos por ahí. Aquí soy estudiante y trabajo. En la escuela ando mal porque le hecho la culpa a todo, porque me siento solo, porque mi ingles no es bueno, etc.
Siempre busco pretextos tontos. El problema principal es que me están acabando, y no se que hacer. ¿Qué puedo hacer?
Sinceramente
Jorge
 

Parecido al caso de Jorge lo tuve yo cuando estudiaba preparatoria y reprobé 4 materias en un mismo semestre. Me deprimí tanto que pensé hasta en  suicidarme. No solo  por el hecho de fallar en el estudio, sino porque toda mi familia me regañaba y me sentía incomprendido.
En aquella ocasión mi madre, en lugar de reprenderme, me dijo: mira Neto, si tu capacidad intelectual no te da para mas, deja la preparatoria y vete de albañil, como dice el dicho: "Tápate hasta donde la cobija te alcance".

Yo no me esperaba eso de su parte. Al decirme que no tenia fe en mi capacidad me sentí de lo peor. Mi padre tan siquiera me exigía, mas sin embargo mi madre me había dado un golpe a mi orgullo. Y como desde joven he creído que la mejor educación se da por medio del ejemplo, me di cuenta en ese momento de que mis padres eran personas exitosas y yo no tenía porqué fallar en mi principal responsabilidad, el estudio. Fueron las palabras de mi madre las que me dieron el coraje necesario para empezar a tener fe en mi mismo. Me di cuenta de que si yo no creía en mis capacidades, nadie más me iba a ayudar. A partir de ese momento estudie como no tienen idea. Nunca mas volví a repetir una materia en toda mi vida estudiantil. Actualmente soy Licenciado en Administración de Empresas egresado con un promedio de 90 del Tec de Monterrey, Campus Monterrey.

La razones por la que salí de mi depresión son: Mis padres y amigos me dieron el ejemplo de que si se puede triunfar en todas las áreas (Si los demás pueden, ¿porque yo no?).
Recapacité de que solo tenía dos opciones: 1)Darme por vencido e irme a trabajar de lo que sea sin haber aprovechado la valiosa oportunidad de estudiar o... 2) Ponerme las pilas y empezar a estudiar/trabajar.

Esa lección me ha durado de por vida, actualmente, a mis 24 años tengo un departamento, automovil, vivo felizmente casado, tengo un negocio de ropa (www.turn.to/bikini), escribo para este periódico, tengo mi propia pagina de internet de superación personal (www.move.to/neto). Y se podría decir que gran parte de mi éxito se debe a aquel día en el que DECIDI DE UNA VEZ POR TODAS DEJAR LOS PRETEXTOS Y PONERME A TRABAJAR DE UNA VEZ.

Yo se que Jorge va superar su depresión, al igual que muchas otras personas, solo necesita compromiso consigo mismo para echar a andar la potencialidad oculta que todos tenemos dentro.

Mi esposa me ha dicho que sus mas grandes maestros han sido sus padres y amigos. A diferencia de ella, yo he encontrado otra fuente que me ha servido de mucho cuando tengo depresiones o necesito resolver algún problema: “Los Libros...”

Terminaré este escrito con un cuento que acabo de leer. Se titula: ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Jonson.

Érase una vez un laberinto en el que vivían 4 seres: Dos eran ratones (Cofi y Oli) y los otros dos eran unos seres humanos del tamaño de un ratón (Kif y Kof). Todos ellos tenían el mismo objetivo: encontrar queso en el laberinto.

 Un día, los cuatro se pusieron sus tenis y ropa deportiva para empezar su búsqueda del preciado queso. El laberinto, al igual que en la vida, tenía muchos obstáculos, puertas cerradas, caminos oscuros y pasillos que no conducían a ningún lado.

 Cofi, Oli, Kif y Kof un día encontraron una fábrica en la que había mucho queso. Todos se pusieron muy contentos y empezaron a disfrutar del ansiado tesoro.
A diferencia de los ratones que se pusieron los tenis colgados en sus hombros para seguir buscando más fabricas de queso, los humanos guardaron sus tenis y ropa deportiva. Incluso Kif y Kof construyeron una casa cerca de la fabrica de queso para no tener que buscar más en el laberinto.

Después de un tiempo, la fábrica se empezó a quedar sin queso por lo que Cofi y Oli decidieron aventurarse en el laberinto nuevamente para encontrar otra mejor.
Kif y Kof por su parte decidieron quedarse porque tenían miedo de adentrase en el impredecible laberinto. Kof era más renuente al cambio que Kif, ya que este último le insistía frecuentemente a Kof  que buscaran queso en otro lugar. Lo que Kof siempre respondía era: Yo no me muevo de aquí, voy a esperar a que alguien ponga nuevamente mi antiguo queso, algún día llegará. Ese día no llegaba y ambos empezaron a sufrir los estragos del no comer mas queso.

Mientras los humanos tenían la esperanza de que todo volviera a ser como antes, los ratones ya habían encontrado la fábrica de queso más grande que jamás se haya conocido.

Kif decidió un día adentrarse solo en el laberinto, ya que sabía que cualquier cosa era mejor que quedarse. Kof por su parte, seguía en su actitud de esperar a que algún día las cosas cambiaran por si solas.

Kif se puso sus tenis y ropa deportiva que había dejado arrumbadas y empezó su misión (Es más seguro buscar en el laberinto que quedarse de brazos cruzados sin queso).

Al principio le resultó difícil, ya que había perdido la práctica por haberse quedado tanto tiempo estático. Después de unos días sin haber encontrado nada aun, le invadió el miedo y pasó por su mente regresar con Kof, sin embargo recordó la situación en la que vivían y decidió seguir buscando.

Poco a poco empezó a adquirir confianza y se dio cuenta de que si se hubiera quedado con Kof se hubiera enfermado y tal vez muerto (Si no cambias te extingues).

De vez en cuando encontraba queso pero no en cantidades suficientes.
Como el laberinto era confuso y difícil, el miedo regresaba frecuentemente hasta que un día se formuló una pregunta: ¿Qué haría si no tuviera miedo?. Con lo anterior se dio cuenta de que no perdía nada al dejar su miedo a un lado. Por el contrario, le ayudaba a buscar la fábrica con más entusiasmo (Cuando dejas atrás el miedo, te sientes libre).

En su camino también recapacitó el que tanto él como Kof cometieron el error de confiarse. Se dio cuenta de que todo lo que estaba pasando lo hubieran podido prevenir si él y Kof hubieran empezado a buscar otras fábricas en cuanto empezó a agotarse el queso (Huele el queso a menudo para saber cuando empieza a enmohecerse).

Aunque no sabía con exactitud donde encontrar el queso, empezó a utilizar sus sentidos y descubrió que al avanzar en una dirección nueva le ayudaba a encontrar un nuevo queso.

Ya para esas fechas había olvidado el queso viejo y se dio cuenta de que Kof estaba cometiendo un error al vivir en el pasado. Las viejas creencias no conducían al nuevo queso (Cuanto antes se olvida el queso viejo, antes se encuentra el nuevo queso).

Muchos días se imaginó disfrutando de grandes y variadas cantidades de queso, antes incluso de haberlo encontrado. Los escenarios que había formulado en su mente le dieron resultado ya que un día por fin, encontró la misma fábrica que los ratones. En esta había todo tipo de queso y en cantidades abundantes. Kif saludó a Cofi y Oli mientras comía del tan buscado queso. Se colgó sus tenis en los hombros para al día siguiente seguir buscando otras fabricas de queso cercanas.

Al finalizar el día Kif escribió en una pared del laberinto lo que había aprendido:

       - “El cambio es un hecho” (El queso se mueve constantemente)
- “Prevé el cambio” (Permanece alerta a los movimientos del queso)
        - “Controla el cambio” Huele el queso a menudo para saber cuando empieza a enmohecerse)
         - “Adáptate rápidamente al cambio” (Cuanto antes se olvida el queso viejo, antes se encuentra el nuevo queso)
- “¡CAMBIA!” (Muévete cuando se mueva el queso)
- “¡Disfruta del cambio!” (Saborea la aventura y disfruta del nuevo queso)
- “Prepárate para cambiar rápidamente y disfrutar otra vez” (El queso se mueve constantemente)

Ahora, les recomiendo compren este libro y recuerden siempre: Los ratones llevaban una vida simple. No analizaban en exceso ni complicaban demasiado las cosas. Cuando el queso se movió, ellos cambiaron de sitio también. ¿Qué acaso nosotros no podemos cambiar también?

Autor
Lic. Ernesto Guerra

 

Ventana Previa