Los problemas yo los transformo automáticamente en retos y aprendizaje. Esto es, los visualizo como oportunidades de crecimiento personal y una manera de aprender a no volverlos a cometer.
En una ocasión
Edison fue visitado por una reportera que lo interrogó diciendo:
¿Qué no se da por vencido después de haber hecho 1,500
focos, y ninguno de ellos funcione?
Edison respondió
inmediatamente: Discúlpeme, pero no he creado 1,500 focos inservibles,
he creado 1,500 formas de cómo NO se hace un foco.
Lo anterior nos demuestra
que la actitud de Edison siempre fue de aprendizaje y perseverancia. Que
lo que para otros representaba un rotundo fracaso, para él significaba
el descubrimiento de caminos por donde irse y por donde no.
Así como él
tenía una bitácora en donde anotaba sus fracasos y éxitos,
nosotros también debemos de grabar en nuestra mente, todos nuestros
obstáculos, para no volver a tomar el mismo camino.
Recuerden que las naciones
que no aprenden de su historia, están condenadas a repetirla.
Para mí, casi
todos tenemos la misma capacidad intelectual, lo único que nos diferencia,
es la capacidad de aprender de nuestros errores y no volverlos a cometer.
Por ejemplo, yo conozco personas que han pasado experiencias difíciles
debido al uso excesivo del alcohol, y que a la primera llamada de atención,
reaccionan y cambian su forma de tomar. Otros por el contrario, no aprenden
de su pasado y siguen teniendo accidentes automovilísticos, problemas
con parejas, hijos, etc.
¿A que se debe
esto?, muchas veces se debe a que tendemos a atraer a nuestra vida las
relaciones destructivas, los negocios conflictivos, etc. Y ¿por
qué algunos los atraen y otros no?. La principal razón, es
que existen en nuestro subconsciente patrones de comportamiento negativos.
Esto se debe a la educación y experiencias que vivimos en
el pasado (niños principalmente). Por ejemplo, supongamos que yo
tuve un Padre alcohólico y una Madre sumisa, es probable que yo
adquiera alguno de estos dos papeles en mi vida presente.
El subconsciente se podría
decir, es nuestro diablo o angelito que nos da consejos de manera inconsciente.
La única forma de cambiar nuestros patrones de comportamiento negativos,
es haciendo “conscientes” los hechos que causaron en mi ese patrón,
y empezar a remplazarlos por patrones positivos. Para eso yo debo de acudir
con especialistas (cursos, terapeutas, psicólogos, libros, terapias
de grupo) y empezar a sanar mi mente.
Si no hacemos una
“limpia” de nuestro cerebro, nuestras acciones seguirán siendo contaminadas
por los aprendizajes negativos que pudiéramos haber incrustado de
niños, en nuestro subconsciente.
Referente a la actitud que se debe de tener hacia las adversidades, es muy importante decirles que la capacidad de ser feliz, depende principalmente de la capacidad de interpretar los diferentes “retos” que se nos presentan.
Ejemplos hay muchos:
Cuando una persona pierde
su trabajo, la mayoría se siente muy mal y hecha pestes por doquier.
Otros, lo consideran como una oportunidad de cambiar de ambiente laboral
y desarrollarse en otras áreas.
Cuando un estudiante reprueba una examen mensual, unos pueden enojarse con el maestro y consigo mismo, mientras que otros pueden verlo con aceptación y aprendizaje para no Pre (antes) ocuparse, sino ocuparse en lo necesario para pasar la materia el mes que viene.
Cuando muere alguien en la familia, unos pueden deprimirse (enfermarse) y sentirse inseguros e incapaces de llenar los “huecos” que dejó el ser querido. Otros por su parte, lo pueden ver como una oportunidad divina de desarrollar las habilidades que tenía la persona que se acaba de ir, aceptando el destino, y no aferrándose a algo que está fuera de sus manos.
En esta vida, lo único que podemos controlar son nuestras propias acciones y por lo tanto, no nos debemos de frustrar por lo que hacen las demás personas, ya que sus decisiones están fuera de nuestro círculo de influencia y es inútil invertir energía en ellos.
El optimismo hacia
la vida, es solo cuestión de “Actitud”. Así que la próxima
vez que se enfrenten a un problema, les sugiero cambien esa palabra por
“Reto” y “Oportunidad de aprender” algo.
Si decidiéramos preguntarnos
¿Para qué me sucedió esto?, en lugar de, ¿Porqué
me sucedió esto? nuestros retos (problemas) los veríamos
desde otra perspectiva.
Lincoln es otro ejemplo
de que los problemas deben de ser vistos como aprendizaje y no darse porvencidos
nunca. El fue una persona que para poder llegar a la presidencia de los
Estados Unidos, tuvo que pasar por cientos, si no miles de fracasos, y
en lugar de enojarse, aprendió a preguntarse: ¿Para qué
me sucedió esta adversidad?
Si quieren evolucionar y
ser felices, ¡cambien su actitud hoy mismo! Encuéntrenle el
lado positivo a todo. “¡Si se puede!”, Siendo creativos.
Autor - Lic. Ernesto Guerra