Su servidor se va a casar en un
mes y es por esto que le pregunté a un amigo de Buenos Aires que es psicólogo:
¿Cuales serían las características de “UNA PAREJA
IDEAL”?. El me respondió que una pareja ideal sería aquella en
la que ambas partes (hombre y mujer) cumplieran con los puntos siguientes:
Que me acepte tal como soy.
Que respete mis creencias, ideas
y puntos de vista aunque no los comparta.
Que acepte que tengo necesidades
y deseos propios.
Que pueda contarme lo que siente
y piensa.
Que esté disponible para escuchar
algún problema que tengo sin enojos ni
réplicas ni consejos ni sugerencias
si no se los solicito.
Que podamos disfrutar juntos de parte
del tiempo libre que tenemos.
Que podamos tener proyectos en común
sin descuidar los proyectos
individuales.
Que posea capacidad para dar y recibir
afecto.
Que entienda que mis ritmos son diferentes
a los suyos y los respete.
Que podamos comunicarnos en forma
efectiva, sin malentendidos ni
sobrentendidos y lleguemos a acuerdos.
Que muestre conductas amables.
Que pueda separar su trabajo de su
hogar; que cuando esté en casa esté en
casa y no siga, con su mente, en
otro lugar.
Que se interese, si intromisión,
en mis asuntos.
Que sepa desempeñar su función
paterna/materna.
Que sepa administrar el tiempo y
el dinero.
Que tome iniciativas.
Que tenga capacidad de decisión
y que me consulte sólo cuando sea
necesario.
Que cumpla con los compromisos que
establece.
Que colabore en las tareas de la
casa.
Que me incluya en sus proyectos cuando
las circunstancias lo permitan.
Que acepte, con buena disposición
de ánimo, quedarse con nuestros hijos,
llevarlos a la escuela, bañarlos,
etc., cuando la situación lo requiere.
Que me consulte cuando tenga que
tomar alguna decisión que involucra a la familia.
Que me apoye en la puesta de límites
a los chicos y que, si me equivocare,
que me confronte cuando estamos solos
y no me desautorice frente a ellos.
Que cuide su salud psíquica
y física en todos sus aspectos.
Que sea vital, entusiasta y con creatividad
en los juegos sexuales.
Que podamos hablar libremente, sin
tabúes, sobre temas sexuales.
Que responda a mis seductoras invitaciones.
Que comprenda que no siempre "se
está con deseos".
Que el coito sea la consecuencia
de un vínculo de amor y no de una
"imperiosa necesidad biológica".
Que conozca la forma en que más
me gusta "hacer el amor".
Que me sorprenda con algún
regalo fuera de las fechas clave.
Que recuerde dichas fechas.
Que me atienda con buena disposición
cuando no me siento bien y se encarguede tareas que no le son habituales.
Que comprenda que yo, como cualquier
ser humano, tengo impedimentos para ciertas cosas.
Que pueda aceptar que, en ciertos
momentos, se pueda tener malhumor.
Que cuando esté con malhumor
e intolerante no lo descargue conmigo y/o con los chicos.
Que conozca mis intereses vitales
y deseos cuya realización me producen un estado de bienestar y armonía.
Que comprenda que, en ciertas oportunidades,
necesito experimentar momentos de soledad.
Que no me manipule ni con miedo,
ni con soborno ni con culpa para obtener algo de mí.
Que comunique abiertamente lo que
sintió y pensó en vez de hacérmelo saber mediante subterfugios,
disculpas o evasivas.
Que se haga un tiempo para el intercambio
de mimos.
Que sepa jugar y divertirse conmigo
y los chicos.
Que tenga conciencia de los problema
que tenemos como pareja (que no los niegue), que tenga autocrítica (que
se haga responsable de su parte) y que manifieste un auténtico deseo
de cambio.
El psicólogo hizo énfasis
en que estos no son todos los puntos, sin embargo si son algunos de los más
importantes.
Lo principal es tratar de desarrollar
aquellas habilidades en las que estamos débiles y reforzar aquellas virtudes
que tenemos. Ser constantes y hacernos cargo de mantener encendida la parte
de la flama que nos corresponde.
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DEL PSICOLOGO, AUTOR DE ESTE ESCRITO
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"Parejas Tormentosas", Editorial
Huemul, México.
Lic. E. Jorge Antognazza