Ventana Previa

La Muerte de Mi Padre por Ricardo Benedetti -http://www.youtube.com/user/RicBenedetti

El 6 de marzo de 2008 a las 7:30 am mi viejo abandonó su cuerpo, para comenzar una nueva etapa dentro de la eternidad que a todos, nos toca transitar.

Hacía varios días que me quedaba con él en el sanatorio desde la tarde hasta el otro dia, en que iba mi madre a reemplazarme. Sentado en ese gran sillón junto a él, haciendo varias caminatas solitarias por ese pasillo apenas iluminado, asomándome a la ventana viendo las luces y sombras de mi ciudad... Alli me encontraba al lado mi padre acompañando la preparación de su partida.

Dos días antes de irse fuertes tirones de dolor lo despertaron a pesar de las altas dosis de calmantes que le suministraban para que no sienta nada e irónicamente que no se despierte. En ese breve lapso de conciencia por supuesto me encontré con el, y pude una vez mas hablarle. Le dije que al día siguiente vendria su hermana a verlo, le pregunté si me entendía puesto que no podía formular palabras y me asintió con un movimiento suave de cabeza.

Al instante siguiente le dije: "Pa, mirame a los ojos, ¿Me ves bien?, otra vez me dijo que sí asintiendo suavemente con un movimiento y continué: "Vos sos el mejor papá de todo el mundo viejo, te quiero con todo mi corazón", y me brindó una sonrisa tan tranquila que removió toda aspereza en nuestra relación si es que alguna quedaba en ese presente.

La noche siguiente quisieron quedarse mi madre y mi tía acompañándolo, y entonces fui a mi casa a descansar y alli fue cuando te envié el correo pidiéndote una oración por el, era claro que esperó a su compañera y hermana para partir, y asi fue como ocurrió, sin dolor simplemente dejó de respirar manteniendo, esa calma y plácida sonrisa en su rostro.

Como sabes bien si me conoces algo, creo en la vida eterna y la multidimensionalidad de la misma. Al momento de recibir el llamado de mi madre en esa mañana por supuesto la emoción me embargó y rompí en llanto producto de estar conciente de no contar mas con el, a traves de la comunicación que nos brinda nuestros cinco sentidos pero, poco a poco fui encontrando el balance puesto que tambien comprendo que seguimos conectados por tantos otros sentidos, en esta eterna multidimensionalidad de la vida espiritual.

Mi viejo como me han dicho todos los que vinieron a presentar sus respetos y condolencias, ha sido un vecino ejemplar que siempre acudió rápidamente a dar una mano a quien se la pida, sin distinciones. A medida que me iban realizando estos comentarios con pequeñas anécdotas créeme, mi orgullo por él iba creciendo de manera constante. Muchos fueron los viejitos compañeros del barrio o del centro de jubilados que mi padre presidía, que consternados decían: ¿Y ahora que hago yo, sin mi amigo Raul?... por supuesto no tuve necesidad de hacerme ese planteo sabiendo que mi viejo fue a cumplir en su tiempo exacto, otras labores en otro plano de existencia, y así intenté de explicarles uno a uno, de la manera mas dulce y simple posible para aliviar esa falta que a sus amigos les provocó. En cierta forma también comprendí que es parte de la herencia que mi padre me dió.

Mi madre encontró con sorpresa, las innumerables muestras de gratitud de tantísima gente,,, le hizo muy bien ese reconocimiento al compañero de toda su vida. Sabe bien que no solo contará conmigo sino, con muchas amistades que supo hacer en su comunidad.

En lo personal, luego de las lágrimas y los momentos de alta emoción que naturalmente sentí, descubrí sorprendentemente que en mi interior estoy con plena calma y paz, y créeme que asi es como siento puesto que me "recorrí integro" por todos los rincones para aseverarlo. Me siento bien, sin deudas y en equilibrio, gracias a Dios pude encontrarme a pleno con mi viejo, y el conmigo.

Es probable que algún correo no haya respondido y si asi fue contigo te pido comprendas, fueron tantos en verdad los que me acercaron su apoyo, literalmente miles de afectos repartidos por todo el mundo me arrimaron genuinamente su cariño el cual me ha dado una fuerza increiblemente grande, que aún perdura en mi corazón. La misma fuerza que verás reflejada como siempre ha sido, en mis próximas reflexiones.

A ti y a todos les digo en mi nombre y el de mi familia, en verdad muchas gracias.

Abrazos del corazón,

Ricardo Benedetti