EL CAFE
POR RAFAEL MOLINA MORILLO
Un grupo de ex estudiantes,
ya muy establecidos en sus carreras, se reunió para visitar a su viejo
profesor de la universidad. Una vez en casa del maestro, la conversación
se concentró en quejas sobre el estrés en el trabajo y la vida.
Al ofrecerles café a sus visitas, el profesor fue a la cocina y regresó
con un termo de café y una variedad de tazas - de porcelana, plástico,
vidrio, cristal, algunas comunes, algunas caras, algunas exquisitas - y les
pidió que se sirvieran el café caliente.
Cuando todos los estudiantes tenían su taza en mano, el profesor dijo:
"Si se han fijado, todas las tazas bonitas y caras han sido tomadas, dejando
atrás las comunes y baratas. Aunque es normal que quieran sólo
lo mejor para ustedes, ése es el origen de sus problemas y estrés.
Lo que en realidad querían era café, no la taza, pero conscientemente
tomaron las mejores tazas y las estuvieron comparando con las tazas de los demás.
"Fíjense bien -prosiguió-: La Vida es el café, pero
sus trabajos, el dinero y su posición social son las tazas. Las tazas
son sólo herramientas para sostener y contener Vida, pero la calidad
de la Vida no cambia.
"A veces -concluyó-, al concentrarnos sólo en la taza, dejamos
de disfrutar el café que hay en ella. Por lo tanto, no dejes que la taza
te guíe... mejor goza el café".