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¿QUIERES PAZ INTERIOR?, NO TE AFERRES NI A LAS COSAS NI A LAS PERSONAS

 A continuación les voy a mencionar una estrategia a seguir, a fin de conseguir la felicidad:
Tuve la dicha de escuchar una conferencia del Rector de la Zona Norte del Tecnológico de Monterrey, C.P. David Noel, con el tema: “¿Cómo ser felices?, La razón de vivir” y en ella escuché lo siguiente:

Todos estamos llamados a ser felices, nadie está privado de ella.
La felicidad es trabajo de uno mismo, no debemos echarle la culpa a nadie de nuestra infelicidad.
Una persona que quiere ser feliz, debe de hacer un uso correcto de su libertad.

La sociedad actual está caracterizada por ser una sociedad materialista y edonista (rienda suelta a los instintos).
El materialismo se refiere a la obsesión por adquirir cosas materiales, a tal grado de llegar a sentirnos mal, en caso no las tengamos. Por ejemplo, si no tengo determinada marca de ropa o calzado, me puedo llegar a angustiar, si es que así lo decido. Aquellas personas que se angustian por que viven para los demás, jamás podrán ser felices.
 Un dato que demuestra que el tener más, no necesariamente significa ser más felices, es lo que mostró recientemente la Organización Mundial de la Salud. La OMS informó, que según estudios realizados en varios países, la nación con mayor depresión, son los Estados Unidos de Norteamérica. Un tercio de su población (80 millones de estadounidenses) amanecen con depresión. Actualmente la nación que consume más Valium, y en general, drogas calmantes, es los Estados Unidos. Si la felicidad fuera tener cosas materiales, Estados Unidos fuera la nación más feliz del planeta, pero estos datos indican todo lo contrario.

El otro punto es el Edonismo. Esto se refiere a dar rienda suelta a los instintos, mediante el uso incorrecto de mi libertad. Por ejemplo, si existe un límite de velocidad de 100km/h en la carretera y yo decido ir a 150Km/h, en ese caso, yo estoy poniendo en peligro la integridad de las demás personas mediante el uso incorrecto de mi libertad.
Existe un límite a la hora de diferenciar entre mi libertad y el libertinaje. Esto se puede saber al momento en que mis acciones dañen o pisen la dignidad de las demás personas, o cuando el estar con alguna persona me haga sentir mal, ese es el límite.
A su vez, el materialismo también tiene una fórmula para saber cuando he llegado al límite, entre el materialismo y el deseo normal de tener cosas.
Es justo pensar que los seres humanos necesitamos de retos materiales para satisfacer nuestros objetivos y los de nuestra familia, sin embargo, el límite se encuentra cuando el adquirir alguna cosa material me empiece a quitar la tranquilidad. Cuando empiece a sentir angustia por querer tener lo que el vecino, cuando cambie mi paz interna por la obsesión de complacer a los demás, “¡AGUAS!”, por que ahí es el límite.
 

 Nuestra vida se resume en 3 grandes avenidas: 1)Nuestra Familia, 2)Nuestro Trabajo y 3)Nuestra Comunidad. Es muy importante que en estas tres áreas invirtamos tiempo, dinero y esfuerzo a fin de encontrar el equilibrio. La familia se refiere al cuidado de nuestros parientes y seres queridos. Nuestro trabajo es la actividad que realizamos, no solo con el fin de ganar dinero, sino el de encontrar la autorrealización al aplicar nuestros conocimientos y habilidades. La comunidad es otra área en la que debemos de trascender mediante el apoyo intelectual y/o económico, siempre y cuando cumpla el requisito de ser incondicional.

 Yo me he topado con muchos empresarios que son muy exitosos en el área laboral, sin embargo, a la hora de voltear a ver a sus hijos y ver la poca comunicación que tienen entre sí, me doy cuenta que ha fracasado en un área vital. Por su parte, también he visto infinidad de personas que pueden ser exitosísimas en lo familiar y laboral, pero que no dedican ni siquiera un solo minuto al desarrollo de su comunidad; para mí, esas personas son como una mesa con tres patas que se está tambalendo a cada instante.
 El equilibrio en estas tres grandes avenidas, siempre debe de ser sustentada en valores morales inquebrantables, a fin de que podamos adquirir la paz interior (conciencia tranquila) que todos deseamos.

Y por valores morales me refiero a honestidad, sinceridad, amor, lealtad, confianza, no criticar, entre otros más.

Para finalizar quiero recordarles una vez más el título de este escrito: “Si quieres ser feliz, No te aferres ni a las cosas ni a las personas”, esta es una frase muy sabia de San Agustín, la cual les recomiendo apliquen toda su vida.
En espera de sus comentarios y sugerencias
Autor - Lic. Ernesto Guerra


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