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Trabajólicos / Workoholics

 

¿Conoce en su medio laboral a gente irritable, desatenta, distraída o ausente de todo, menos de sus tareas diarias? Probablemente esté lidiando con un adicto al trabajo
http://www.elnorte.com/monterrey/articulo/274423/
Foto: René Almanza
Por Aideé Molina /El Norte


Monterrey, México.- Mientras la familia se despereza de las fiestas decembrinas, el miembro más trabajador está pegado a la computadora en red a la oficina, comiendo sobre el teclado y ansiando que terminen los días de descanso que aún no llegan.
Siete de cada 100 personas laboralmente activas en el mundo padecen de adicción al trabajo; en proporción, 114 mil habitantes de Nuevo León podría estar en esta situación.
Para ellos, no existe otro mundo más que el laboral, y aunque en Monterrey, tierra de trabajadores, este fenómeno es normal y hasta bien visto, este afán puede convertirse en un grave problema social.
'Trabajólico ¿yo?'
Por la repercusión en la sociedad de los síntomas del "trabajolismo", éste es considerado una enfermedad social, indica Horacio Villarreal, médico del trabajo.
El también presidente de la Sociedad de Medicina del Trabajo del Noreste refiere que un trabajólico puede laborar 14 o más horas diarias, que más por gratificación monetaria, es movido por una necesidad constante de éxito, de rendimiento y aplauso.
Para el psiquiatra Fidel de la Garza, el trabajólico es un adicto a algo sin una sustancia intermedia. Cuando se repite este afán laboral, las rupturas familiares y amistosas, así como la negación a divertirse y convivir por estar trabajando, lo convierte en un problema de conducta.
Bajo el cobijo de esta adicción, que esencialmente no dista mucho del tabaquismo y alcoholismo, puede existir una baja autoestima, dice Villarreal.
"Puede ser que haya vivido en una familia que siempre le exigió, por ejemplo, resultados en la escuela; por ello ahora tiene una jerarquía de valores alterados, donde el trabajo es primero ante la familia y el descanso".
Aunque esta enfermedad está relacionada con el grado de responsabilidad, los ejecutivos de alto nivel, médicos, periodistas, políticos y abogados son más propensos a padecerla, además de aquellas personas con nivel socioeconómico alto o medio alto, de entre 30 y 45 años, edad de mayor productividad laboral.
Su principal efecto es la desadaptación social, irritabilidad, agresividad, desatención, distracción y una notoria ausencia a todo, menos al trabajo.
Estas actitudes recaen en la convivencia con los demás, pero también en problemas físicos relacionados con el desgaste corporal por el tiempo invertido laborando o el diseño del área de trabajo.
Incluso, indica Villarreal, esta enfermedad puede convertirse en factor de riesgo para el sedentarismo, el infarto al miocardio, la obesidad, gastritis, colitis, dolores de cabeza o espalda, e hipertensión, entre muchos otros padecimientos.
El psiquiatra opina que en la ciudad se abusa del trabajo, pues hasta en días de asueto, fines de semana y vacaciones, poco se despegan de la oficina.
"La adicción al trabajo es difícil de diagnosticar", agrega De la Garza, "nos damos cuenta cuando vienen (a consulta) porque sus esposas se quieren divorciar por desatención".
En este problema no se conoce la influencia que puede tener una crisis económica en un país para que se trabaje más, pero la existe, acentuada con la competencia y el desempleo.
El trabajolismo está reconocido a nivel mundial. En México, como en muchos otros datos, poco se aborda, cuando en Japón, la muerte por exceso de trabajo ya tiene nombre: "karoshi".
Y los que están en vías...
A pesar de que todas las personas que trabajan en exceso no pueden considerarse adictos, desde empresarios hasta obreros han tenido que invertir más tiempo de labores.
De la Garza indica que cada día que pasa las presiones son más fuertes y que el e-mail, la computadora y el teléfono, aunque facilitan, no aligeran las responsabilidades.
"El problema es que nadie se opone a trabajar más tiempo, los fines de semana, una hora más al día, por temor al desempleo, volviendo el trabajo cada vez más esclavizante".
Sergio Tapia Covarrubias, especialista laboral, dice que en una década -con intensidad en los últimos cuatro años- el ritmo de trabajo en la ciudad, como en muchos otros lugares, se ha incrementado por necesidad y exigencia.
"Sí existe un aumento en el tiempo de trabajo y se debe a varias razones que van ligadas al tipo de actividades que se realiza; por ejemplo, una razón es la complejidad del transporte, muchos prefieren quedarse en la oficina que ir a casa por el tráfico", comenta.
"En Monterrey, las personas utilizan dos horas en promedio diarias de su vida para transportarse al trabajo; otra es, sobre todo para los ejecutivos de alto nivel, que sus actividades laborales se incrementan por la complejidad y cantidad de información que tienen que procesar para tomar decisiones".
El experto en consultoría señala que, además de estas condiciones, están el tiempo que se quita a las comidas y la austeridad en la que se ven reducidas las empresas para moderar costos e incrementar la productividad, entre muchos otros factores.
El Banco Mundial, en su último Reporte de Indicadores Económicos, señaló que México incrementó en pocos años de 43 horas semanales trabajadas a 45, siendo uno de los más altos a nivel Latinoamérica.
"Hemos incrementado nuestra semana laboral y la causa principal es la necesidad económica, la reducción de la clientela y el aumento en la competitividad".
Casos por mencionar sobran. Los profesionistas independientes ahora tienen que trabajar mínimo los sábados; los empleados de servicios, como los bancos, laboran todo el día y en fin de semana, y los obreros son sometidos a horas extras.
No hay que olvidar que, en un principio, trabajar mucho es agradable, pero en un tiempo prolongado se sufren las primeras consecuencias: desgano, agotamiento, conflictos con empleados, así como el aumento en las posibilidades de sufrir un accidente o simplemente, dejar de rendir.
Tapia Covarrubias asegura que en los últimos 15 años, los departamentos de personal y recursos humanos han perdido influencia y credibilidad dentro de la función empresarial, por lo que podría ser éste un factor que alimente esta problemática.
DECÁLOGO DEL TRABAJÓLICO
Ésta es un listado con sentencias que pueden funcionar como el decálogo de un trabajólico; reconocerlas y asumirlas puede ser de ayuda.
* Admito que soy un adicto al trabajo y que el trabajo ha sido mi prioridad en la escala de valores.
* Quiero superar esta adicción por mi bienestar físico, mental y social, por lo que no rehusaré en buscar o recibir ayuda.
* Creo también que una fuerza superior puede ayudarme
* El dinero y el aplauso no lo es todo en la vida.
* Reconozco que mi familia y yo somos lo más importante. Todos los días debo convivir con ella.
* Diariamente replantearé mi agenda e incluiré actividades recreativas y tiempos libres.
* Tendré una lista de amigos y conocidos a los que debo mantener a mi lado.
* No negaré una llamada o una invitación a compartir mi tiempo con alguien.
* Evitaré estar mucho tiempo solo o aislado.
* Yo controlaré mi actividad laboral.
Tips prácticos diarios contra la adicción al trabajo
* Llame a casa por lo menos una vez al día.
* Realice 5 minutos de ejercicios de estiramiento.
* Platique con el vecino o compañero 2 ó 3 minutos.
* Descanse por lo menos 10 minutos, y si puede, dormite este tiempo.
* Disfrute una lectura de agrado, lejana a asuntos de trabajo, durante 5 minutos.
* Déle su tiempo a la hora de comida. Con 30 minutos como mínimo es suficiente.
* Evite trabajar en fines de semana, días festivos y horas extras.
* Si es posible, asista con un especialista, un psicólogo conductual.


Fuente: Horacio Villarreal, presidente de la Sociedad de Medicina del Trabajo del Noreste
Horacio Villarreal
Fidel de la Garza 

 

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