Capítulo VIII "¡No lo dejes ir!" La alegría que caracterizaba a Candy, iba desapareciendo poco a poco... la tristeza en sus ojos se podía ver a lo lejos... Albert no había querido acercarse a ella... tenía miedo de su rechazo... y al mismo tiempo se sentía mal al recordar lo que había visto en el sótano. Eliza y Neil disfrutaban al máximo del sufrimiento de Candy y no dejaban de recordárselo cada que la veían. Un día, por uno de los pasillos del barco: - Pobre güerita de establo, te quedaste sola?... que lástima que tu hombre no haya confiado en ti, verdad?... dijo Eliza riendo... - Eliza, a mí es a la que me da lástima que tú y Neil tengan que ser felices con el sufrimiento de otros... que no tengan vida propia. Porque aunque lo niegues, tu felicidad está basada en mi infelicidad... pobre de ustedes, porque sabes? Yo podré estar sufriendo, pero todos tenemos problemas... sin embargo, me considero una persona feliz... y qué hay de ti? Te doy un consejo, primita? Deberías pensar en tener un novio, a ver si por fin dejas de pensar tanto en mi... dijo Candy irónicamente. - ESTUPIDA!!! - Bueno, con permiso primita... dijo Candy volteando la cara. - “Me las vas a pagar, huérfana idiota” pensó Eliza. Por otro lado, Neil estaba tratando de conquistar a una chica, cuando llegó Albert. - Tu no pierdes el tiempo, verdad sobrino??? - De qué hablas Albert??? - No me digas que no sabes a lo que me refiero... Mira, no sé como te llames, dijo dirigiéndose a la muchacha... pero no te conviene estar con un tipo que no es un caballero. - Cállate... - Te atreves a callar al Abuelo William??? Dijo Albert retándolo. Neil comenzó a temblar... no podía pelear con Albert, ya que si su madre se enteraba, lo iba a desheredar. La fortuna del abuelo no podía pasar desapercibida para los Reagan, así que se tragó sus palabras y lo único que pudo decir fue... - Tengo que irme, te veo después, dijo dirigiéndose a la chica. - Está bien, dijo la chica desconcertada... - Perdón por la escena Señorita. - No se preocupe, en realidad fue mi salvador, no sabía cómo quitarme de encima a ese chico, dijo la mujer riendo. Albert sintió algo raro con esa chica... Tenía el cabello rojizo, de piel tostada y ojos azules... era realmente bonita. - Perdón, no me presenté... mi nombre es Albert William Andrew, y usted, cómo se llama??? - Me llamo Catherine, pero por favor, no me hables de usted, soy muy joven... o no??? Dijo sonriendo. Catherine... era un lindo nombre, y esa mujer tenía algo que le recordaba a Candy... sentido del humor, parecía ser muy alegre. - Claro que eres joven, disculpa, dijo Albert riendo. Por cierto, viajas sola??? - Sí... me gusta hacerlo. - Y... si no es indiscreción, a qué te dedicas??? - Bueno, mis padres murieron cuando yo era una niña, así que yo le pedí a mi abuelo, quien era marinero, que me llevara a buscarlos por todo el mundo... Cuando me decían que ellos se habían ido lejos, yo creía que podría encontrarlos en algún lugar... era una niña y mi único sueño era volver a estar junto a ellos. Así que me gustó viajar. Luego estudié pintura y ahora me dedico a vender mis cuadros y conocer lugares nuevos... Mi padre me dejó una fortuna... por lo que trato de traer un poco de lo que me sobra a la gente que menos tiene. Algunos de mis cuadros los dono para subastas y lo que se recauda se va a instituciones de beneficencia. Albert escuchaba a Catherine como si estuviera en las nubes... cuánto tenían en común. A él le gustaba viajar y también ayudar a la gente. Ella era alegre y muy hermosa... como su pequeña Candy... Cuánto la extrañaba... pero tenía que olvidarla. - Bueno, parece que tu vida y la mía se parecen mucho... Yo me separé de mi familia, porque mis padres murieron y también mi hermana mayor... Me quedé con la fortuna de los Andrew, pero como era menor, no la podía administrar, así que mi tía abuela se hizo cargo de la familia... yo siempre amé la naturaleza y los viajes... a mi familia no le gustaba mucho lo que hacía, pero tuvieron que aceptarlo. Luego de la guerra, quise tomar mi lugar como la cabeza de los Andrew, pero en un accidente, perdí la memoria... una gran amiga me ayudó a recuperarla y ahora, que ya tomé el mando como jefe de la familia Andrew, quise seguir mi camino... a pesar de que ahora soy un empresario, dejo los negocios para quienes saben. - Y tu prometida??? La chica con la que has estado durante casi todo el viaje??? - Ella ya no es mi prometida, dijo Albert bajando la mirada, mientras una lágrima bajaba lentamente. - Lo siento... - No, no te preocupes... Ella es una bella persona, sin embargo, no estábamos destinados para estar juntos. - Bueno, a veces el destino juega con nosotros, no es así??? - Supongo... Catherine, te voy a pedir un favor... - Dime. - No digas a nadie sobre mi rompimiento con Candy... no quiero que se haga un escándalo de algo tan personal. - No te preocupes Albert... no diré nada. - Gracias. - De nada, dijo Catherine sonriendo... Por cierto... la quieres mucho, no es cierto??? - Si... pero prefiero no hablar de eso. - Está bien, como quieras... por qué no me acompañas a caminar un poco??? Albert volteó, miró a Catherine quien ya se había parado y le extendía la mano y sin dudarlo ni un momento, se puso de pié, puso su brazo y ella lo tomó... Caminaron por un largo rato platicando cada uno sobre sus experiencias en los diferentes viajes que habían hecho. De repente... Candy los vio pasando junto a ella. Albert ni siquiera se percató de su presencia... cómo era posible??? Candy sintió celos de Albert por primera vez... pero era normal, ella siempre tuvo su atención y ahora parecía que todo lo que había pasado ya no estaba más en su memoria... se veía tan cómodo en la compañía de esa chica desconocida... que cualquiera podría jurar que eran pareja. Candy no hizo nada... simplemente vio cómo la mirada de Albert tenía de nuevo un pequeño brillo. Se sintió mal... después de todo, sus planes no funcionaron... Tal vez debería recapitular su vida... estaba confundida, seguía muy decepcionada por la actitud de Albert, quien además de su padre adoptivo, fue mucho tiempo su mejor amigo, quien la salvó de morir... quien estaba siempre en los momentos más difíciles de su vida... y él había dudado de Candy... eso la afectaba mucho, y aunque ella era una persona que perdonaba fácilmente... necesitaba tiempo para asimilar todo esto. Eleonor Baker, por fin decidió ir a hablar con Candy... la había notado muy triste desde el día que se la topó en el pasillo. No podía esperar más... le tenía que decir que su hijo era igual de infeliz que ella... que luchara por él... Eleonor se dirigió al camarote de Candy y no la encontró... caminó hacia su cuarto, cuando de repente vio que Candy se acercaba... venía aún más triste de lo que la había visto. - Hola Candy... - Hola Sra. Eleonor... - Cómo estás??? - Bien gracias, dijo con una sonrisa casi fingida. - Candy, yo sé que no estás bien... y yo quisiera hablar contigo... - Conmigo??? - Si... desde el día en que chocamos en el pasillo, he querido hablar contigo, pero no he encontrado el momento adecuado... te he visto demasiado triste. - Si... hay cosas en la vida que uno no comprende, pero ya pasará... - Bueno Candy, qué dices si te invito un rato a mi camarote y platicamos??? - Está bien... Candy y Eleonor llegaron al camarote de la actriz y pasaron. - Es muy bonito su camarote. - Gracias Candy... - De nada. - Bueno... yo... quiero darte algo. No sé cómo lo tomes... pero lo que sí sé es que te va a gustar, dijo Eleonor sacando una foto de Terry de un pequeño baúl de madera. Candy tomó la foto y no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas y melancolía... No soportó más y soltó el llanto como una niña... Esa foto le removió todo el pasado. Recordó su baile en el colegio y el beso con Terry. Eleonor la abrazó. - Candy, yo sé que mi hijo te ama tanto como tú a él. - Señora, por qué me dice esto??? - Porque es la verdad. - Pero su hijo está casado... - Contra su voluntad. - Si... pero finalmente puede enamorarse de Susana, es una buena chica. - Yo no digo que sea mala, pero es egoísta... ella sabe cuánto se aman ustedes dos y aún así, aceptó tu sacrificio... Además por más buena que sea, eso no quiere decir que Terry acabará enamorado de ella. - Señora, eso ya quedó en el pasado. - No Candy... mi hijo sufre y sufre mucho... no tienes una idea. - Señora, yo también sufro y sin embargo he tratado de olvidar... - ...Pero no has podido, no es cierto??? Dime... qué pasó con tu compromiso???... hace días que no te veo con Albert. Candy se sonrojó y agachó la cabeza. Sabía que no podía ocultar su rompimiento con Albert, pero al mismo tiempo no quería que todo mundo se enterara de lo que le pasaba. - Está bien Candy... no te preocupes, no vamos a hablar de algo que no quieras... yo sólo quería decirte que sin ti... Terry nunca será feliz, y bueno... cuando uno ama a alguien, quiere que esa persona esté bien, no??? - Si señora, pero yo no puedo hacer nada. - Candy, tú puedes hacer presencia en la vida de Terry de nuevo... te aseguro que se arrepentirá de su decisión y volverá contigo. - Señora, eso significa destruir un matrimonio y yo no estoy dispuesta a hacer eso. - Entonces prefieres que mi hijo sea infeliz toda su vida??? Candy, rescátalo por favor... - Señora... no me ponga en ese dilema, por favor... soy una chica decente y no puedo intentar romper un matrimonio. - Tú sabes perfectamente que ese “matrimonio” es una farsa... además te voy a confesar algo importante... - Algo importante??? - Si... Candy... Susana va a buscar una prótesis para su pierna. Candy sintió de repente una alegría inexplicable... pero también sintió mucho miedo de hacerse ilusiones de nuevo con un amor que no podía ser... Qué tal si ella volvía a pensar en Terry y por alguna razón no pudieran estar juntos??? - En serio??? Dijo Candy con una sonrisa nerviosa. - Si... por eso te pido que te acerques a Terrence, no lo dejes ir de nuevo. - Señora, disculpe... tengo muchas cosas en la cabeza, dijo Candy acercándose a la puerta. - Está bien Candy... tómate tu tiempo... - Gracias por todo Señora. - Candy, espera dijo Eleonor tomando su brazo izquierdo. Eleonor la abrazó fuerte. - Gracias Candy... gracias por escucharme. Terry es lo más importante que tengo en la vida y quiero que sea feliz, dijo Eleonor llorando. - Señora, no tiene nada que agradecer... le aseguro que si está en mis manos hacerlo feliz, sin lastimar a nadie, lo haré... es mi más grande sueño. - Gracias Candy. - De nada, dijo Candy acercándose para darle un beso en la mejilla a Eleonor. Candy salió del camarote, más confundida de lo que entró... - “Dios mío, qué es todo esto??? No puedo con tantas cosas en la cabeza, por favor Diosito, ilumíname... necesito que me ayudes a aclarar mis ideas.” Pensaba Candy mientras caminaba hacia su camarote. Mientras tanto, Albert iba pasando por un lugar escondido... había dejado a Catherine en su camarote e iba rumbo al suyo, cuando de repente escuchó. - Que risaaaa, no sabes lo que me sigo riendo del estúpido de Albert. - Y claro que es un estúpido, porque dejar ir a Candy y desconfiar así de ella... - Bueno, tú eres idiota o qué te pasa??? Preguntó Eliza... Era lo que queríamos no??? - Pues si, pero yo no hubiera desconfiado de una novia como Candy. - Y qué tiene esa de especial??? - Que ella no haría algo como lo que tratamos de hacerle creer a Albert... - Eso no importa, lo que importa es que por fin separamos a esos dos. - Eso si, dijo Neil riendo diabólicamente. Albert se quedó paralizado al escuchar esto... Cómo pudo desconfiar de Candy??? Había caído redondito en la trampa de esos dos mocosos del demonio. Tenía que hablar con ella... luego esos dos la pagarían caro. Candy llegó a su cuarto y comenzó a pensar en todo lo que le había dicho Eleonor sobre Terry... Mientras pensaba, veía la foto que la actriz le dio y no paraba de llorar. Se sentía sola... no sólo en el barco, sino que le hacía falta llenar ese vacío que había dejado Terry en su vida. De repente alguien tocó a la puerta. - Quién??? - Candy, soy yo... Albert. - Adelante. - Candy... por favor, necesito que me escuches... dijo Albert entrando al camarote - Albert, ahora no es el momento... - Por favor pequeña... - Pequeña??? Por qué me llamas así, si crees que te traicioné??? - Por favor Candy, déjame explicarte... - Está bien... habla... - Por favor perdóname Candy... perdóname por dudar de ti... necesito saber que me perdonas... - Y qué te hizo cambiar de opinión??? Dijo Candy con un tono indiferente. - Eso no importa... por favor perdóname. - No Albert... sí importa, porque si fue algo externo que te hizo reflexionar, quiere decir que... - Está bien... escuché a Eliza cuando hablaba con Neil... Albert agachó la cabeza y comenzó a llorar. - Albert... esto es muy difícil para mí... espero que me entiendas. Yo creí que confiabas en mi y que sabías qué tipo de personas eran Eliza y Neil... Yo te puedo perdonar, pero nuestra relación no volverá a ser la misma. - Es decir que... - Que te perdono... pero no puedo seguir contigo. - Pero Candy... dame otra oportunidad, por favor... - Lo siento Albert... pero todo lo que habíamos logrado juntos se cayó después de esto. Albert se acercó a Candy, le dio un beso en la mejilla y salió del camarote.
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