Capítulo I
“Decisiones”
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El Hogar de Pony resplandecía diariamente con la presencia de Candy, quien fue a decidir su destino de una vez por todas. Los niños eran felices y la Srita. Pony y la hermana María disfrutaban al máximo de la alegría que siempre Candy tenía para repartir a los demás.
Luego de un mes de descanso y de haber dejado la clínica del Dr. Martin, Candy por fin decidió aceptar la propuesta de Albert, de viajar por todo el mundo y compartir su vida y sus tristezas con él, al fin y al cabo, era su padre adoptivo y dinero no le haría falta, por lo que si extrañaba su trabajo como enfermera, sería voluntaria en los lugares a donde fueran.
- ¡¡¡Srita. Pony, hermana María... les tengo que decir algo!!!
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dijo Candy entrando a la casa, luego de un largo día de juegos con sus pequeños.
- Qué pasa Candy? Te noto muy seria... dijo la Srita. Pony.
- A veces lo soy, dijo Candy riendo y guiñando el ojo. Pero bueno... ahora sí es algo serio.
- Ya habla Candy, nos tienes con el alma en un hilo, dijo la hermana María.
- Bien... antes que nada, quiero darles las gracias... por todo lo que me han brindado desde que nací... amor, alegría, consejos...
- Candy, no nos asustes, qué te pasa?
- No es nada Srita. Pony, simplemente que hoy es el día... el día en que tomé la decisión más importante de mi vida.
- Ah si? Y cuál es esa decisión? Preguntó la hermana María.
- Bueno... Como ustedes saben, Albert es el abuelo William... él me adoptó y he vivido muchas cosas lindas con él. De hecho lo cuidé todo el tiempo en el que padeció de amnesia.
- ¿Y eso qué tiene que ver con tu decisión, Candy?
- Ya hermana María, déjela terminar...
- Bueno... tiene mucho que ver, ya que en una de las cartas que me ha mandado Albert... me propone compartir mi vida con él.
- QUE??? Gritaron sus dos mamás al mismo tiempo.
- Te vas a casar, Candy? Preguntó la hermana María.
- Bueno... aún no lo sé, pero creo que Albert es el hombre adecuado para mí.
- “Adecuado”? es decir que es el hombre que piensas que te mereces, pero al que NO amas... no es así? Dijo la hermana María.
- Hermana María, no quiero adelantarme, simplemente aceptaré viajar con Albert y después el destino dirá...
- Pero hija, dijo la Srita Pony, no puedes estar viajando con un hombre que no es tu marido...
- Pero es mi padre adoptivo, no sé si lo recuerdan...
- Si Candy, pero...
- Hermana María, es suficiente, dijo la Srita. Pony... debemos respetar la decisión de Candy y dejar que ella sola encuentre su camino.
- Es verdad, perdón, pero es que te vamos a extrañar Candy.
Candy se acercó y con lágrimas en los ojos abrazó a sus dos mamás...
- Yo también las voy a extrañar y a los niños... y al padre árbol...
- Ay Candy... ya nos habíamos acostumbrado de nuevo a ti.
- Yo sé hermana María, pero tengo que seguir con mi vida y tratar de...
- ...Olvidar a Terry? Completó la Señorita Pony.
- No se preocupen, lo voy a lograr y ya verán que pronto vendré con lindas noticias, dijo Candy con una enorme sonrisa.
- No cambias Candy, no cambias... dijeron las dos al mismo tiempo.
Los niños estaban escondidos escuchando todo...
- Nooo, no queremos que te vayas jefe... no te vayas por favor!!! Gritaban los pequeños.
- Niños, dijo la Srita. Pony... tenemos que apoyar a Candy en su decisión, recuerden que ella siempre ha pensado en ustedes, ahora le toca a ella tener su comprensión.
Los niños ignoraron a la Srita. Pony y se abalanzaron para abrazar a Candy todos al mismo tiempo.
- Jefe, luego de Tom y Jimmy tú me diste tu nombramiento, pero prefiero que tú sigas siendo nuestro jefe, dijo Bob.
- Bob, escucha... Tom y Jimmy ya tienen una vida, la cual decidieron junto con sus nuevos padres. Yo tengo que hacer mi vida, y eso no quiere decir que no los quiera o que los vaya a olvidar.
- Pero Candy... todos creíamos que ya habías decidido quedarte con nosotros para siempre y ahora nos quieres abandonar!!!
- No, no es que los quiera abandonar, pero pronto ustedes serán adoptados y seguramente los demás sufrirán por su partida, como yo sufrí cuando Annie se fue... y entonces vendrán otros niños y la vida seguirá... pero yo...
- Niños, no entienden que Candy está buscando su felicidad? Dijo la Srita. Pony.
- Si... perdón jefe, dijo Bob... no volveremos a pedirte que te quedes... te queremos, jefe.
-¡¡¡Te queremos mucho jefe!!!, gritaron todos los pequeños.
Candy tenía lágrimas en sus ojos... pensaba en la decisión que había tomado, en lo que la misma afectaba a sus seres queridos... sin embargo no titubeó ni un solo momento. Así que Candy partiría al día siguiente... tenía todo arreglado.
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Por otro lado, Terry había vuelto al teatro y la actuación... Su vida personal era un desastre. El no amaba a Susana y estar con ella era un verdadero sacrificio. La madre de Susana tenía muchas influencias en el mundo del espectáculo y obligó prácticamente a Terry a casarse con su hija, amenazándolo con acabar con su exitosa carrera. Terrence Grandchester era ya toda una promesa en los escenarios y su éxito crecía cada vez más.
Después del rompimiento con Candy, Terry no quería saber nada y lo único que le importaba era sostener su nombre en el mundo de la farándula.
Así que Terry estaba casado con Susana, quien por más que intentaba, no lograba hacer que su esposo la mirara con ojos de amor. Terry era amable, pero no podía evitar mostrarse distante y lejano.
Un día, en su casa... Terry estaba observando por la ventana, era un día lluvioso y él tenía una mirada triste... Pensaba en su pequeña pecosa. Qué estaría haciendo en ese momento?
- Terry, qué es lo que pasa? Preguntó Susana un poco enfadada.
- Nada Susana, no pasa nada... quieres cenar algo?
- Si... olvidaba que no sirvo ni para poner la mesa y traerte la cena.
- Susana, no empieces, por favor.
- No empiezo... simplemente que...
- Ya... vamos a cenar por favor y tratemos de no discutir.
- Bueno, pero puedo hacerte una pregunta?
- Si, dijo Terry secamente.
- Todavía la amas?
- De qué hablas Susana?
- De la chica que me salvó la vida... de Candy.
- Estoy contigo, o no es así? Ese día, cuando ella te salvó, te dije que me había decidido por ti.
- Si, pero para mí todo esto es por lástima, dijo Susana con lágrimas en los ojos.
Terry no acostumbraba a ser cariñoso con Susana, pero al ver su sufrimiento, se conmovió. Caminó hacia ella y se agachó para mirarla a los ojos.
- Mira Susana... no quiero que pienses esas cosas... vamos a tratar de ser felices, está bien?
- Es que no te veo muchas ganas de luchar por esto.
- Ok, te prometo que de ahora en adelante voy a tratar de que estemos bien y de que esto se convierta en algo bueno... qué te parece?
- Bueno, dijo ella no muy convencida.
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Terry le dió un beso en la frente y se paró para ir a servir la cena. De hecho, Susana tenía razón... la única persona que había en la mente de su marido, era Candy, la dulce chica de largo cabello, rubio y rizado... y de ojos grandes color esmeralda... que eran como un mar de dicha para él. Sin embargo Terrence Grandchester, con la fuerza que lo caracterizaba, ya había tomado una decisión, y sin saber que su pecosa también decidía que hacer con su vida, quiso hacer caso de las palabras de Albert, cuando le dijo que Candy ya se había repuesto del rompimiento y que debía tomar su rumbo como lo había hecho ella.
Entonces Terry pensó que si su vida era el teatro, debía seguir con Susana... y no tenía ninguna intención de vivir amargado por el resto de su vida, así que terminó por tratar de aceptar su destino y su situación, poniendo de su parte para hacer más llevadero su andar.
Mientras cenaban, Terry miraba a Susana y se repetía a sí mismo que era una buena persona... que lo había salvado y por eso perdió su pierna... lo amaba demasiado y tenía que recompensarla de alguna forma.
- Terry... por qué me miras así?
- No me había dado cuenta Susana, pero eres muy linda.
susana se sonrojó y agachó la mirada por un momento... luego, levantando la cara, dijo:
- Nunca me habías dicho algo tan bonito.
- Nunca es tarde, no es así?
- Sí, dijo ella sumergida en sus pensamientos.
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Susana sentía que todo lo que hacía Terry, era por agradecimiento, pero había una pequeña luz de esperanza, por lo que decidió poner todo de su parte para que su esposo se sintiera orgulloso de ella y se enamorara poco a poco.
- Sabes Terry? Me gustaría mucho volver a actuar...
- Estás hablando en serio, Susana? Dijo Terry abriendo sus ojos..., admirado por lo que acababa de oír.
- Claro... creo que puedo hacerlo... pero antes de eso, voy a buscar ayuda. Tengo que recuperarme y quiero ver si buscamos una prótesis... qué te parece?
- Wow!!! Me sorprendes Susana... me da mucho gusto que quieras salir adelante y verte así de animada. Voy a investigar todo sobre prótesis y ya verás que muy pronto estarás de nuevo en un escenario y de pie... eres una excelente actriz.
- Gracias Terry, te amo.
Terry le contestó simplemente con una sonrisa, ya que de sus labios no podía salir una frase que era solamente de Candy, su amada Candy... Sólo el tiempo le diría si algún día iba a poder decirle a Susana un “te amo”.
Así fue como Candy, Terry y Susana decidieron su destino, sin saber que éste les tenía reservado algo completamente diferente.
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